
Era la quinta copa y el alcohol quemaba mi garganta. Buscaba escapar, encontrar una solución tal vez al laberinto que habían formado mis dudas. No era amor sino las trazas de venganza que se habían apoderado de mi corazón. Estaba demasiado sobrio para disfrutar cómo entrabas en mí. Era demasiado imperfecto para fotografiar el momento. Sólo una lágrima de sangre relata la descarnada historia de un príncipe desencantado que mira el techo cuando el amor llega a su punto máximo. Si imaginarse el hombre perfecto ayudaba a que mojaras mi pecho, en ese momento no había mucho que pensar, pues era matar o morir. La noche azotaba la cabaña y los volcanes se hacían oír dentro de mí. Era un tanto ilógico cómo tanta desdicha podía haber llegado a una cama de lava que lejos de quemar, congeló hasta la última fibra de mi ser. Cogí las sábanas y ahorqué hasta el más diminuto susurro que podía hacer pensar que algo no iba bien. Lo sé, me equivoqué. Debí haber cerrado la puerta del taxi y tomar el vuelo a la ciudad más tranquila de este planeta. Fallé, y lo peor es que sin mover pieza alguna el jaque mate ya estaba declarado. Suena la melodía más desgarradora que pudo oírse alguna vez y el ermitaño entró a su guarida y no salió más...
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Un poco de mí
- Valentino
- Soy un chico de emociones inestables, incontinencia verbal y visible ansiedad que intenta hacer las cosas bien para no terminar mediodevorado por pastores alemanes.

1 comentarios:
Mentira que habiamos hablad de este tema anteriormente o.o
amigo eres un poeta u.u
yo seré tu seguidora número 1 :D
suerte con el blog :P
besooooos
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